
Siempre hemos sido excéntricos respecto a las nuevas tecnologías. Al principio no les vemos sentido ni utilidad puesto que ya existen ciertos artefactos para ello. Pero poco a poco nos vamos mentalizando de que su uso resulta casi imprescindible.
Pasó con la lavadora, sustituyendo a la agotadora pila.
Pasó con el mp3, sustituyendo a los grandes discman.
Pasó con la tostadora, sustituyendo a las típicas sartenes quema-tostadas.
Hay quien diría que la adaptación es cuestión de moda.
Yo digo que es cuestión tanto de necesidad como de comodidad.
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